5 causas de posible fracaso al preparar una oposición

Actualizado: 11 de sep de 2019

Algunas presunciones que dificultan la preparación de una oposición basada en evaluación por prueba objetiva (tipo test), no nos permiten afrontar su preparación de forma eficiente. A menudo, pensamos que en la oposición se mide nuestro conocimiento y competencia profesional, (la elección de los mejores). Sería provechoso hacer un ejercicio de empatía con los miembros del tribunal de selección.

1. El temario publicado y el temario real no suelen ser el mismo.


El temario suele ser el resultado de las consultas de la Administración con entidades de reconocido prestigio o relevancia (Colegios Profesionales, Sociedades Científicas, Sindicatos y otros) y visto el temario de la oposición anterior. Suele ser una elección muy conservadora (todos suelen coincidir en que el temario anterior es muy adecuado), hay que tener en consideración que los miembros del tribunal aún no han sido elegidos (se eligen en la misma convocatoria o posterior). Osea que cuando se constituye el tribunal de selección el temario ya está publicado. Esto quiere decir que cualquier modificación que se plantee introducir suele ser sobre las preguntas de examen. El criterio de elección de las preguntas por el tribunal opositor, suele tener mucho más que ver con otros exámenes y los ítems que se han mostrado fuertes ( han superado posibles impugnaciones) y relevantes (el comportamiento de los aciertos muestra un resultado discriminatorio del colectivo de examinandos, con tendencia a la distribución normal).


2. Las preguntas de examen no suelen ser lo más relevante del temario publicado.


Lo que pretendo poner de manifiesto es que los opositores suelen tener tendencia a preparar el temario publicado en convocatoria, intentando mostrar su conocimiento y competencia del global contenido de la materia de los temas. (Esta estrategia suele ser bastante ardua e ineficaz), Tendrían que preparar en su lugar, el temario resultante del constructo temático del histórico habitual de preguntas, puesto que los tribunales suelen seleccionar preguntas discriminatorias y seguras, en vez de preguntas relevantes en relación a su valor temático.

Las preguntas del examen deben tener dos cualidades sobre todos los demás atributos; deben ser discriminantes, es decir tienen la capacidad de ordenar el listado de examinandos en orden decreciente, en tal forma que la distancia en el orden sea sustancialmente relevante (debe inhibir de posibles recursos y reclamaciones) y deben ser seguras, es decir tener una sola interpretación (esto se consigue de la forma más eficaz cuando esa pregunta, o análogas, ha superado impugnaciones o no ha sido impugnada en exámenes anteriores). Estos dos criterios aseguran que el proceso selectivo no recaiga en un rosario de impugnaciones o recursos que enlentecería la finalización y cierre de la fase de oposición.

En conclusión las preguntas tiene una tendencia a parecerse más a otras preguntas de exámenes anteriores que a discriminar los aspectos sustanciales del temario (que ya estaba cuando se nombró el tribunal).


3. La distribución de la dificultad de las preguntas no suele ajustarse a la normal.



Estamos acostumbrados a que las distribuciones espontaneas se acerque a la normal, es decir, la curva del histograma de respuestas entre el total de examinados, se aproxima a la campana de Gauss, pero esto no es así, no se eligen las preguntas por su dificultad, ni siquiera se mide este factor. Esto quiere decir que la dificultad de estar en el tramo superior o medio del histograma es puramente aleatorio. Si la dificultad es igual en cualquier tramo de preguntas, la estrategia a seguir en el examen no debería ser conservadora, hay que intentar responder todas las preguntas (salvo por la cuestión de la penalización por error que entran en juego otras estrategias).


4. El examen no mide el conocimiento ni la competencia, clasifica al grupo de forma relevante (según un orden difícil de rebatir).

El examen tipo test no tiene por finalidad medir la competencia profesional, ni siquiera los conocimientos teóricos de un examinando, simplemente clasifica al grupo en un orden determinado por la veracidad de la respuesta. Si se pretendiese medir la competencia profesional sería necesario medir la capacidad de inferencia y deductiva del examinando, cosa que es imposible en el modelo tipo test, ejercita en la elección de respuestas alternativas, esto solo requiere el uso de la memoria de reconocimiento y la estrategia para optimizar el rendimiento consiste en comprimir el temario y el uso de técnicas nemotécnicas. En definitiva se trata de hacer reconocible y habitual las alternativas de respuesta.


5. El tiempo y el estrés son más relevantes que la competencia profesional al maximizar el rendimiento ante la prueba.



En unas condiciones contextuales tan estresantes como las que se presentan a menudo en los exámenes de oposición, tales como; la masificación, cierto desorden, el tiempo limitado, la dificultad en la mecanización de las instrucciones del formulario de respuesta, la ansiedad, el cansancio mental, etc… todos agentes estresores de primer orden. Tienen como consecuencia cuatro jinetes que galopan en contra el éxito de nuestra prueba, a saber, la perdida de la atención, la pérdida de la memoria, la ansiedad y el estrés.



Podemos luchar contra esos cuatro factores con técnicas de entrenamiento y habituación, con ello mejoraremos significativamente el resultado en nuestro examen con independencia de nuestro conocimiento de la materia. Las técnicas de entrenamiento personal y un programa que aborde mejorar nuestras respuestas en situación de estrés, es fundamental para el éxito en la prueba de oposición.




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